
Un grupo de analistas y comunicadores independientes identificó cuatro debilidades críticas en la comunicación del gobierno Kast y llama a actuar antes de perder el control del relato público.
Nota editorial: La comunicación gobierno Kast enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos. El siguiente documento fue elaborado y suscrito por un grupo de analistas, comunicadores y observadores políticos que siguen de cerca la gestión del gobierno de José Antonio Kast.
La comunicación del gobierno Kast ha enfrentado desde sus primeros meses una presión mediática intensa. En ese contexto, contar con una estrategia comunicacional sólida, proactiva y coordinada no es un lujo, sino una necesidad política de primer orden. Los firmantes, que comparten una visión afín al proyecto de gobierno, consideran que estas observaciones representan una contribución leal y necesaria para fortalecer la gestión.
Publicamos esta carta en su integridad, sin ediciones, como documento de opinión que refleja exclusivamente las posiciones de sus autores.
Santiago, marzo de 2026 — A la Secretaría de Comunicaciones (SECOM) del Gobierno de Chile
Quienes suscribimos la presente queremos expresar una preocupación compartida respecto del funcionamiento comunicacional de la Secretaría de Comunicaciones del gobierno. En el contexto político actual, la comunicación del gobierno Kast dejó de ser un aspecto accesorio para transformarse en un componente estratégico clave para sostener la gobernabilidad, posicionar la agenda pública y fortalecer el vínculo con la ciudadanía.
Ausencia de respuesta rápida ante contingencias
Observamos la ausencia de una «oficina de respuesta» o estructura dedicada a anticipar críticas y gestionar contingencias en tiempo real. Las polémicas, en muchos casos, están siendo enfrentadas de manera reactiva, permitiendo que terceros instalen marcos interpretativos antes de que el gobierno logre fijar una posición clara. Esta falta de anticipación debilita la capacidad de conducción del relato público y entrega la iniciativa comunicacional a actores que no necesariamente actúan de buena fe.
Baja presencia y estrategia digital insuficiente
Las cuentas oficiales del gobierno presentan una actividad limitada y poco estratégica. No existe una generación sostenida de contenido que permita construir masa crítica ni penetrar eficazmente en los públicos objetivos. En un entorno donde gran parte de la discusión pública se desarrolla en redes sociales, esta baja presencia implica ceder terreno comunicacional de manera constante. Mientras el gobierno guarda silencio, sus críticos llenan ese espacio con sus propios marcos interpretativos.
Vocería débil y mensajes inconsistentes
Se han evidenciado imprecisiones y errores técnicos que afectan la claridad y credibilidad del mensaje. Esto podría mitigarse mediante una mejora en la elaboración de minutas, una preparación más rigurosa y una mayor coherencia entre las distintas autoridades. Una vocería sólida no solo informa, sino que también transmite seguridad y consistencia. La falta de coordinación entre ministerios genera contradicciones que la oposición explota con facilidad.
Aciertos comunicacionales sin amplificación
Existen ministros y autoridades que están desarrollando un buen trabajo comunicacional, con mensajes claros y efectivos. Sin embargo, estos esfuerzos no están siendo amplificados ni viralizados de forma adecuada. La falta de una estrategia de difusión impide capitalizar estos aciertos y proyectarlos como fortalezas del gobierno en su conjunto. Un gobierno que hace bien las cosas pero no lo comunica termina siendo juzgado como si no las hiciera.
De no abordarse estas debilidades, existe el riesgo de perder el control del relato público, incluso en ámbitos donde la gestión pueda ser positiva.
En síntesis, creemos necesario avanzar hacia una comunicación más proactiva, coordinada y estratégica. El gobierno cuenta con logros reales que merecen ser comunicados con efectividad. La oportunidad de corregir el rumbo existe, pero requiere decisión y acción inmediata.
Reflexión final: Las democracias modernas se ganan tanto en la gestión como en la narrativa. Un gobierno que administra bien pero comunica mal está condenado a ser incomprendido. La comunicación del gobierno Kast tiene el potencial de mejorar sustancialmente; solo requiere voluntad política, estructura adecuada y una estrategia clara. Estas recomendaciones no provienen de adversarios, sino de quienes quieren ver este proyecto de gobierno tener éxito. Por eso las planteamos con franqueza y respeto.

NATALIA GONZÁLEZ!!!!!