DESEMPLEO AL 9,1%: ECONOMISTA DAVID BRAVO LAPIDA AL GOBIERNO DE BORIC POR SU MANEJO DEL MERCADO LABORAL

El desempleo bajo el gobierno Boric no llegó al 9,1% de casualidad. Según el economista David Bravo, director del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, fue el resultado predecible de años de autocomplacencia, diagnósticos errados y políticas laborales que agravaron una crisis que el propio gobierno se negó a reconocer. Mientras la administración anterior buscaba culpables en el cambio demográfico, la inteligencia artificial y la pandemia, Chile acumulaba 40 meses consecutivos con desempleo sobre el 8% —y nadie hacía nada.

La tasa de desempleo llegó al 9,1% entre febrero y abril de 2026, su nivel más alto desde la pandemia. Pero según el economista David Bravo, esto no es una sorpresa: es la consecuencia previsible y anunciada de años de malas decisiones.

40 meses de desempleo sobre el 8%. Nadie hizo nada.

Bravo fue categórico al recordar que este no es un problema nuevo. «La tasa de desocupación lleva ya 40 meses con tasas sobre el 8%», advirtió. Y fue más lejos: todos los indicadores del mercado laboral siguen peor que antes de la pandemia, comparables a los registrados en 2010, cuando Chile salía de la crisis subprime.

«Estamos viendo las consecuencias de no haber tomado medidas oportunas, de no haber visto oportunamente que estábamos en un problema», sentenció.

La excusa permanente: la culpa es de todos menos de nosotros

Bravo describió con precisión quirúrgica el patrón de excusas que utilizó el gobierno de Boric para no hacerse cargo del deterioro laboral: primero dijeron que otros países también estaban mal. Luego, que la culpa era el cambio demográfico. Después, la PGU y la gratuidad. Y finalmente, la inteligencia artificial.

«Todas cosas que, curiosamente, son correctas, pero que operan en otros timings, un poco como tendencia, pero no son la explicación de lo que estamos encontrando», remarcó el economista. En otras palabras: excusas reales usadas en el contexto equivocado para esconder un mal diagnóstico.

Las políticas de Boric: imprudentes y contrarias a la evidencia

Aquí Bravo no tuvo contemplaciones. Al no tener claro dónde estaban parados, el gobierno anterior tomó decisiones que agravaron la crisis:

  • Subida del salario mínimo en términos reales, en plena emergencia laboral, con el riesgo —que se materializó— de prolongar y empeorar la situación.
  • Las 40 horas, que incrementaron los costos laborales.
  • La reforma de pensiones, con el mismo efecto.
  • Y para colmo de males, el gobierno saliente mandó al Congreso legislación sobre negociación por rama, «como si tuviera espacio adicional para poder seguir incrementando los costos de las pymes».

El resultado es inapelable: Chile no se recuperó como el resto de América Latina. «La tasa de ocupación se recuperó en América Latina, mientras que la tasa de desempleo nuestra quedó más alta que antes de la pandemia», subrayó Bravo. Chile está sobre el ranking latinoamericano en desocupación. Eso, según el economista, «es algo nuevo y habla de malas decisiones».

Los más golpeados: jóvenes y mujeres

Las cifras que entrega Bravo son escalofriantes. La tasa de desocupación juvenil alcanza el 22,8%. Pero entre las mujeres jóvenes, llega al 28,1%. Casi uno de cada tres jóvenes que busca trabajo no lo encuentra.

Conclusión

El legado laboral del gobierno de Boric no admite interpretaciones ambiguas: 40 meses de desempleo sobre el 8%, una tasa de ocupación que nunca recuperó los niveles prepandemia, y jóvenes y mujeres golpeados con cifras propias de una crisis estructural. Todo eso mientras las autoridades salían a decir públicamente que no había problema.

Esa es la definición de irresponsabilidad política: no el error en sí, sino la negativa sistemática a reconocerlo cuando aún había tiempo de corregir el rumbo. En cambio, se subió el salario mínimo en el peor momento, se impusieron las 40 horas sin que el mercado estuviera en condiciones de absorberlas, y se siguió empujando legislación que encarecía contratar en un país donde contratar ya era difícil.

El gobierno de Boric no heredó una crisis laboral. La profundizó. Y lo hizo con la coartada perfecta: una narrativa de excusas prolija, técnicamente vestida, que le permitió llegar hasta el final de su mandato sin asumir ninguna responsabilidad por los cientos de miles de chilenos que buscaron trabajo durante cuatro años y no lo encontraron.

David Bravo lo dijo sin rodeos: «Pasado es pasado». Pero ese pasado tiene nombre, apellido y dirección en La Moneda. Y las consecuencias las siguen pagando los mismos de siempre.

¿Y ahora qué?

Bravo coordina la Mesa de Reactivación Laboral convocada por el ministro del Trabajo del gobierno de Kast, Tomás Rau, con nueve expertos que empezaron a trabajar el 8 de mayo y tienen plazo hasta mediados de junio para entregar propuestas. El foco está en empleo femenino, jóvenes y los más vulnerables.

«Lo más relevante es que ahora estamos viendo las consecuencias de cuando uno tiene malos diagnósticos», cerró el economista. Sin nombre, pero con destinatario claro.

El mercado laboral chileno lleva más de tres años en emergencia. Que el gobierno anterior lo haya negado no lo hizo desaparecer. Solo lo hizo más profundo.

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