«Me dejaron en cero»: el drama del profesional con sueldo de más de 2 millones al mes que no podía pagar su CAE

Deudores CAE TGR: La tesorería general de la república (TGR) ejecutó embargos sobre cuentas bancarias de deudores morosos del crédito universitario. La indignación en redes sociales es inversamente proporcional a los ingresos de los afectados.

El escenario se repitió esta semana con notable creatividad dramática en las redes sociales chilenas: profesionales con sueldos sobre el millón y medio de pesos publicando videos desconsolados porque la Tesorería General de la República (TGR) les vació las cuentas corrientes. La razón, tan sencilla como impopular: no habían pagado su Crédito con Aval del Estado (CAE). Esa plata que, por si alguien lo olvidó, es de todos los chilenos.

La TGR inició nuevas acciones de cobro contra deudores del CAE, generando denuncias de personas que aseguran haber quedado sin fondos en sus cuentas bancarias tras la retención de dinero. El caso más viralizado fue el del usuario «Elduirland», quien narró su experiencia con la elocuencia del que acaba de descubrir que las deudas, en efecto, se pagan: «La TGR embargó toda la plata que tenía en la cuenta corriente, todo mi sueldo. Al ver eso, entré en colapso y fui a la TGR. Me dijeron que no hay manera que me devuelvan esa plata». Chilevisión

Colapso. Por tener que pagar lo que debe. Qué tiempos.

Los «afectados» y sus sueldos de primer mundo

El detalle que los indignados de turno prefieren omitir en sus hilos de Twitter es que esta etapa inicial de embargos se concentra en 1.340 casos a nivel nacional, correspondientes a los segmentos de mayores ingresos, quienes fueron notificados oportunamente pero no han cumplido con sus obligaciones. Para ser más precisos: las acciones están dirigidas a deudores del CAE con ingresos mensuales superiores a los $5 millones de pesos. Emol.comTGR

Cinco millones brutos al mes. El cuádruple del sueldo mínimo. El perfil del «desamparado» que Chile llora en redes sociales esta semana.

Otro afectado, Ignacio Vigouroux, reconoció ante The Clinic la situación con una honestidad que se agradece aunque llega tarde: «Entiendo que hay un tema de que uno es un deudor, tampoco uno la deja de pagar porque no quiere. Pero ¿qué criterio hay para quitarle el absoluto 100% de la plata de una cuenta a una persona?». La pregunta es legítima respecto al procedimiento, pero se ve algo disminuida cuando quien la formula lleva meses —o años— sin pagar voluntariamente. The Clinic

El tamaño del problema que todos ignoraron

La deuda CAE alcanza los $4 billones en 2025, multiplicándose por ocho respecto de 2018. Más de 550 mil personas mantienen deudas CAE en mora. Cuando un beneficiario deja de pagar, no es el banco el que pierde: el Estado actúa como aval, cumple con la obligación frente al banco y posteriormente asume la cobranza para recuperar esos recursos públicos. Traducido al chileno: los pagamos todos. Los que tienen deuda y los que no. Los que estudiaron con beca y los que nunca pudieron ir a la universidad. TGR

Los embargos ejecutados por la TGR abarcan cuentas bancarias, depósitos a plazo, fondos mutuos, bienes raíces y vehículos, comenzando en las regiones de Antofagasta, La Araucanía y Los Lagos, con proyección de extenderse al resto del país durante los próximos días. The Clinic

¿Y los resultados? El impacto de las estrategias de cobro de TGR durante 2026 ha permitido alcanzar una recaudación total por más de $20 mil millones. Solo durante el mes de abril se regularizaron más de 7.500 convenios, alcanzando una recaudación superior a los $8.400 millones. Curiosamente, cuando la gente siente que en serio le van a cobrar, de repente aparece la disposición de pagar. TGR

Las opciones existían. Nadie las usó.

Lo que el coro de indignados tampoco menciona es que el Estado ofreció alternativas. El plan de acción considera un enfoque segmentado según nivel de ingresos, diferenciando entre quienes pueden regularizar su situación mediante convenios de pago y aquellos casos en que se avanzará hacia acciones judiciales. TGR

Para quienes ganan entre $1 y $2 millones, el convenio contempla un pie equivalente al mínimo entre el 10% de la deuda o un millón de pesos, con cuotas mensuales al 10% del sueldo. Para el tramo de $2 a $5 millones, el pie es el mínimo entre el 10% de la deuda o $1,5 millones, con cuotas también al 10% del ingreso. BioBioChile

¿Y para los que ganan sobre $5 millones y eligieron no pagar ni hacer convenios? Embargo. Así funciona el derecho en los países donde las leyes rigen para todos.

El sarcasmo que no necesita editorial

No hay mucho que agregar. Un profesional con ingresos de cinco millones mensuales —en un país donde el sueldo promedio no supera el millón y medio— que se presenta como víctima porque el Estado le cobra una deuda que él mismo contrajo para financiar la educación que le permite ganar ese sueldo, es un fenómeno que se explica solo.

La TGR no hizo nada extraordinario. Cobró lo que se debe. Lo extraordinario sería que nadie lo hiciera.


La paradoja que nadie quiere nombrar

Hay un dato que completa el cuadro y que los protagonistas de los videos virales prefieren ignorar con elegancia olímpica: una parte importante de quienes hoy claman al cielo porque la TGR les cobró su deuda universitaria son los mismos que en 2021 votaron masivamente por Gabriel Boric, cuya propuesta estrella era precisamente la eliminación del CAE. El razonamiento, en su momento, fue impecable: «si gana Boric, no pago nada».

Boric ganó. El CAE no se eliminó. Y la deuda siguió creciendo con intereses mientras sus beneficiarios esperaban el milagro legislativo que nunca llegó.

Ahora gobiernan Kast y la derecha, a quienes estos mismos ciudadanos no votaron y probablemente detestan, y resulta que es este gobierno el que termina ejecutando el cobro que la administración anterior nunca concretó. La ironía es tan redonda que casi parece guionada: los que querían condonación total hoy enfrentan embargo total, y la culpa, naturalmente, es del gobierno de turno.

El CAE es plata de todos los chilenos. No tiene color político. Y las deudas, a diferencia de las promesas electorales, no prescriben.

Fuentes: Chilevision, The Clinic, TGR, Emol, BioBioChile

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