Descubrieron a Jeannette Jara usando bots en sus publicaciones de X/Twitter

Los bots de Jeannette Jara descubiertos por usuarios de RRSS en plena crítica al presidente Kast
Los bots de Jeannette Jara descubiertos por usuarios de RRSS en plena crítica al presidente Kast

Los bots de Jeannette Jara volvieron a quedar en la conversación pública luego de que resurgieran antecedentes sobre cómo la abanderada del partido comunista desplegó, durante la campaña presidencial, una red de cuentas y perfiles paralelos para amplificar su mensaje en redes sociales. Lo curioso es que la propia excandidata comunista fue una de las voces más duras al denunciar el uso de bots por parte de sus rivales, calificándolo públicamente como una práctica que «instala odio» y «daña la democracia».

La contradicción no es menor. Según registros de prensa de la época, el comando de Jara operó cuentas paralelas como @tia_jeannette, además de perfiles asociados como «la.jaraneta» y «jeannetteposting», dedicados a viralizar contenido de campaña con memes y un lenguaje pensado para conectar con el electorado más joven. A eso se sumó la estrategia «Agarra la pala», una dinámica gamificada para reclutar voluntarios digitales y así identificar zonas de votación clave.

Los bots de Jeannette Jara y la doble vara de medir del comunismo Chileno

Nadie discute que la publicidad en redes sociales sea, hoy, tan relevante como un comercial de televisión o un afiche en la vía pública. Los equipos de campaña de todos los sectores políticos invierten en estrategias digitales, community managers y contenido segmentado para llegar a distintos públicos. El problema no es que existan estas estrategias, sino la hipocresía de acusar al adversario de algo que el propio comando también practica puertas adentro.

Jara llegó a interpelar directamente a José Antonio Kast en el debate presidencial organizado por Chilevisión, exigiéndole que aclarara «si los bots son tuyos o no». La escena, ampliamente registrada por la prensa, contrasta con la sofisticada operación digital que su propio equipo reconoció públicamente semanas antes.

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El debate sobre bots y cuentas falsas no es exclusivo de Chile. En la región, la irrupción de asesores digitales especializados en microsegmentación y guerra de relatos —el llamado «cerimedismo», en alusión al asesor argentino Fernando Cerimedo— ha puesto sobre la mesa la pregunta de dónde termina el marketing político legítimo y dónde comienza la manipulación algorítmica. En ese contexto, cualquier acusación cruzada debería sostenerse con pruebas y no solo con relatos convenientes para cada bando.

Por qué la izquierda insiste con el relato de los bots

Aquí viene la parte relevante del análisis: la insistencia con la narrativa de los bots no responde únicamente a una preocupación genuina por la calidad del debate democrático. Responde, sobre todo, a la necesidad de explicar derrotas electorales sin hacerse cargo de un diagnóstico más incómodo: el desgaste de un proyecto político que ya perdió la primera vuelta presidencial y luego la segunda vuelta frente a José Antonio Kast.

Culpar a una supuesta arquitectura de desinformación es, en ese sentido, más cómodo que reconocer errores de mensaje, de gestión o de sintonía con las demandas ciudadanas en materia de seguridad y economía. El propio Chile Vamos y la centroizquierda tradicional han señalado en privado que ese relato victimista le hace mal a la reconstrucción del sector.

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El riesgo, de seguir por ese camino, es evidente: si el diagnóstico interno del oficialismo sigue centrado en «nos ganaron con bots» en lugar de revisar por qué la ciudadanía respaldó de forma sostenida la agenda de seguridad del actual Gobierno, las cifras de aprobación seguirán jugando a favor de La Moneda. Las últimas mediciones así lo confirman: el mandatario ha mantenido niveles de respaldo poco habituales para este punto del mandato.

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Con ese escenario de fondo, la pregunta que debería hacerse el comunismo chileno no es cuántos bots tiene el otro lado, sino por qué, pese a toda su inversión en estrategia digital, volvió a perder. Insistir en el mismo diagnóstico equivocado —»nos hackearon la elección»— en lugar de uno autocrítico es, precisamente, la receta perfecta para repetir el resultado en la próxima cita con las urnas.

Para quienes quieran revisar el origen de esta polémica, distintos medios documentaron en su momento tanto las denuncias cruzadas como la estrategia digital, disponibles en El Dínamo, en el reportaje de The Clinic sobre «Agarra la pala» y en el análisis de El Dínamo sobre la estrategia digital de Jara frente a Tohá.

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