
El economista y execonomista jefe de la OCDE, Klaus Schmidt-Hebbel, volvió a poner sobre la mesa el débil desempeño de la economía chilena. En una entrevista con La Tercera, el académico de la Universidad del Desarrollo sostuvo que el crecimiento económico de Chile en 2026 será «muy mediocre» por la herencia del gobierno de Gabriel Boric y por los shocks negativos de oferta y demanda que golpean al país. El diagnóstico llega justo en la semana en que el Banco Central publicó su Informe de Política Monetaria (Ipom) de septiembre y el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de mercado de capitales conocido como MK4.
El crecimiento económico de Chile en 2026 según Klaus Schmidt-Hebbel
Según el análisis del execonomista jefe de la OCDE, el Ipom confirma un quiebre en la trayectoria de la economía chilena durante los primeros seis meses del nuevo gobierno. El propio Banco Central habría anticipado correctamente un punto de inflexión en las cuentas fiscales, en la actividad y en el empleo para 2027. Schmidt-Hebbel proyecta que recién a partir del primer trimestre del próximo año podría observarse una recuperación más nítida, siempre que no se materialice un shock internacional adverso que vuelva a golpear a la economía local.
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El recorte del Banco Central a la proyección del PIB
En el Ipom de septiembre, el instituto emisor recortó de forma agresiva su proyección de Producto Interno Bruto (PIB) para 2026, desde un rango de entre 1% y 1,75% hacia uno de apenas 0,25% a 0,75%. Se trata de una corrección significativa que confirma el escenario de bajo dinamismo que distintos economistas venían advirtiendo desde el primer semestre. Con todo, el Banco Central proyectó una recuperación de la actividad y de la inversión para 2027, algo que Schmidt-Hebbel calificó como una sorpresa favorable dentro de un panorama por lo demás complejo.
El economista destacó en particular las proyecciones de expansión de la inversión de entre 7% y 8% para 2027 y 2028, además de la estimación del impacto que tendría la megarreforma impulsada por el Ejecutivo sobre el crecimiento potencial del país.
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La herencia fiscal y económica que deja el gobierno de Boric
Para Schmidt-Hebbel, buena parte del deterioro actual responde a decisiones tomadas durante la administración anterior. El académico ha sido reiterativo en columnas y entrevistas al señalar que la gestión fiscal del período 2022-2025 incurrió en metas incumplidas y en una subestimación sistemática de los ingresos, un patrón que, según él, también podría repetirse durante 2026. A su juicio, ese desorden en las cuentas públicas terminó restando margen de maniobra al nuevo gobierno justo cuando la economía más necesitaba impulso.
El diagnóstico coincide con otros análisis publicados sobre el estado de las finanzas públicas heredadas, que han identificado brechas relevantes entre lo proyectado y lo efectivamente disponible en las arcas fiscales.
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Shocks de oferta y demanda: el otro factor detrás del bajo desempeño
Más allá de la herencia fiscal, Schmidt-Hebbel remarca que el año 2026 combina shocks negativos tanto de oferta como de demanda, un fenómeno que dificulta que la política monetaria o fiscal puedan revertir el ciclo por sí solas. Este tipo de shocks simultáneos, explica el economista, generan un escenario más recesivo que el que produciría cualquiera de los dos factores por separado, lo que ayuda a entender la magnitud del recorte hecho por el Banco Central en su Ipom.
El contexto se enmarca, además, en una discusión más amplia sobre la agenda de reformas económicas del actual gobierno, incluida la megarreforma tributaria y de capitales que se tramita en el Congreso.
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¿Qué se puede esperar para 2027 y 2028?
Pese al panorama mediocre para este año, el propio Banco Central proyecta una reactivación más consistente hacia adelante, sustentada en un repunte de la inversión y en el eventual efecto positivo de la megarreforma sobre la productividad. Schmidt-Hebbel valora estas cifras, aunque advierte que la recuperación está condicionada a que no aparezcan nuevos shocks externos, en un escenario internacional que sigue marcado por la incertidumbre geopolítica y financiera.
El seguimiento de estos indicadores será clave en los próximos meses, especialmente en la medida en que se conozcan nuevas cifras de actividad, empleo e inversión extranjera en el país.
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Conclusión
El análisis de Klaus Schmidt-Hebbel confirma un diagnóstico que ha repetido en distintas instancias durante los últimos meses: el crecimiento económico de Chile en 2026 seguirá siendo débil, arrastrado por una herencia fiscal compleja y por shocks de oferta y demanda que se sumaron en un momento particularmente delicado. La expectativa, tanto del Banco Central como del propio economista, apunta a una recuperación más clara recién a partir de 2027, siempre que el escenario internacional no aporte nuevas sorpresas negativas.
Para profundizar en el análisis completo del economista, puede revisarse la entrevista original publicada por La Tercera, así como los artículos y columnas publicados por Schmidt-Hebbel en su sitio personal.
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