
La jornada de movilización convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) este jueves 1 de octubre dejó una de las imágenes más duras del año: una estudiante de la UC agredida frente a la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica, con las rodillas ensangrentadas, la ropa rasgada y manchada de pintura. Según denuncian sus compañeros y usuarios en redes sociales, la joven habría sido golpeada y arrastrada por el suelo por manifestantes encapuchados, en lo que diversos sectores describen como un ataque motivado únicamente por pensar distinto.
El episodio ocurrió mientras integrantes de los movimientos universitarios Solidaridad y Movimiento Gremial realizaban una contraprotesta pacífica en el frontis de la casa de estudios, en plena Alameda, con un lienzo que rechazaba la paralización del país. De acuerdo con lo reportado por The Clinic, los estudiantes fueron atacados con pintura, piedras y botellas de vidrio, y debieron refugiarse al interior del recinto universitario.
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Así habría sido el ataque a la estudiante de la UC agredida frente a Casa Central
Los registros que circularon durante la tarde muestran a un grupo de violentistas de extrema izquierda con el rostro cubierto lanzando objetos contundentes y bombas de pintura contra los jóvenes que sostenían banderas chilenas. Según informó La Cuarta, uno de los videos, publicado por los propios afectados, muestra cómo un encapuchado le propina una fuerte patada por la espalda a una joven que intentaba salir del lugar, mientras otro le arrebata la bandera que portaba.
La fotografía de la estudiante, que viste una polera naranja con la leyenda «Vuelve la FEUC», se viralizó rápidamente y se convirtió en el símbolo de la jornada. En ella se aprecian heridas abiertas en ambas rodillas, rasguños en las piernas y manchas de pintura en manos y ropa, lesiones que serían compatibles con el relato de que fue derribada y arrastrada sobre el adoquín.
Desde Solidaridad UC denunciaron en sus redes que fueron atacados por cientos de violentistas con «palos, vidrios, piedras, pintura e incluso nos rociaron con bencina», según recogió Diario El Centro. El militante gremialista Borja Yáñez, quien también fue golpeado, aseguró a La Hora que se habían instalado frente a la universidad «en silencio y de forma pacífica».
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La marcha de la Confech contra los recortes en educación
La movilización fue convocada en el contexto de un paro nacional contra los eventuales recortes presupuestarios en educación y otras áreas sociales, y contó con la adhesión de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el Colegio de Profesores, todos convocados por el Partido Comunista y el Frente Amplio. La discusión se da en medio del debate por el Presupuesto 2027 y la revisión de 632 programas públicos, y luego de que el Ejecutivo defendiera los ajustes en el gasto educacional.
No es la primera vez que una marcha estudiantil termina con hechos de violencia. En junio, la primera convocatoria de la Confech dejó 35 detenidos y una polémica por las lesiones de una alumna de Derecho de la Universidad de Chile, caso que derivó en cruces entre el Gobierno, la casa de estudios y el INDH. En esa ocasión, el Presidente había llamado a protestar en calma.
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Esta vez, sin embargo, las víctimas no fueron manifestantes ni carabineros, sino estudiantes que ejercían el mismo derecho a expresarse que los convocantes de la marcha, solo que desde una vereda distinta. Algunos asistentes a la movilización ligados a la misma confech acusaron que el grupo de la UC habría provocado a quienes marchaban, versión que los afectados rechazan y que, en cualquier caso, no justificaría agresiones físicas contra personas desarmadas.
Gobierno y oposición reaccionan a la violencia contra estudiantes de derecha
La condena desde La Moneda fue inmediata. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, calificó los hechos como «cobardes ataques físicos» y advirtió, según consignó La Nación, que la libertad de manifestarse no autoriza a violentar a quien piensa distinto. La autoridad subrayó además que entre los agredidos hubo estudiantes mujeres.
La candidata del Movimiento Gremial a la presidencia de la FEUC, Trinidad Peters, describió lo ocurrido como la mayor expresión de intolerancia que han vivido frente a su universidad y emplazó a la Confech, a la propia FEUC y al resto de los movimientos de la UC a condenar públicamente la violencia.
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En el Congreso, la diputada republicana Javiera Rodríguez, exdirigente estudiantil de la UC y ella misma blanco de episodios de violencia política, sostuvo ante The Clinic que lo sucedido demuestra que «las marchas están dominadas por grupos ideológicos». La parlamentaria ya había criticado a la Facultad de Derecho de la U. de Chile tras incidentes anteriores.
Un patrón de intolerancia que se repite
El ataque a la estudiante de la UC se suma a una seguidilla de agresiones contra quienes no comparten la línea de ciertos grupos movilizados. Basta recordar a la ministra Ximena Lincolao, agredida durante una protesta en Valdivia, o la querella del diputado Javier Olivares por la agresión sufrida en Olmué.
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Estos hechos han reavivado el debate sobre herramientas legales como la ley antiencapuchados aprobada por la Cámara y el Rol Único de Vándalos anunciado por el Gobierno, una medida que, según la encuesta Cadem, cuenta con el respaldo del 67% de los chilenos. Incluso desde el PDG se ha rechazado la violencia y criticado los llamados del PC a movilizarse.
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Lo que sí quedó claro es la contradicción que exhibió la jornada: una marcha convocada en defensa de la educación pública terminó con jóvenes universitarios golpeados a las puertas de su propia universidad por defender una idea distinta. La imagen de esa estudiante, con las rodillas abiertas y la mirada aún asustada, difícilmente se borrará del debate sobre la tolerancia en los campus chilenos.
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