El Pueblo Pasó la Cuenta: La Izquierda Se Cae a Pedazos en Sudamérica

Giro a la derecha en Sudamérica

El giro a la derecha en Sudamérica ya no es tendencia: es un hecho consumado. Mientras los ideólogos del progresismo latinoamericano seguían mirando sus pantallas buscando el próximo enemigo de clase, el pueblo —ese pueblo que tanto invocan en sus discursos— fue silenciosamente a las urnas y les dio la espalda. Esta semana, con Colombia sumándose a la lista, el mapa político de Sudamérica está enviando un mensaje que ya no admite interpretaciones convenientes: la izquierda está en retirada, y no es culpa del imperialismo ni de la prensa opositora. Es culpa suya.

Colombia: «El Tigre» Derrota al Heredero de Petro

Este domingo 21 de junio, Colombia escribió una página histórica. Abelardo de la Espriella, apodado «El Tigre», abogado costeño y candidato del movimiento Defensores de la Patria, derrotó en segunda vuelta al senador izquierdista Iván Cepeda, delfín del saliente Gustavo Petro y candidato del Pacto Histórico. El resultado fue ajustadísimo —menos de 300 mil votos sobre más de 25 millones emitidos— pero contundente en su significado político: Colombia le dice no a la continuidad del experimento petrista.

De la Espriella llega a la presidencia con un perfil que en cualquier otro contexto parecería improbable: outsider político, empresario con triple nacionalidad, respaldado públicamente por Donald Trump. En la primera vuelta había obtenido el 43,7% de los votos, dejando a Cepeda en segundo lugar con el 40,9%. El Partido Conservador, el Partido Liberal e incluso la Liga de Rodolfo Hernández terminaron sumándose a su candidatura de cara al balotaje.

¿Qué vendió De la Espriella? Exactamente lo que los gobiernos progresistas de la región se negaron a entregar: orden, seguridad y fin de la impunidad. Su lema —»vamos a derrotar la tiranía y el absolutismo»— no era retórica vacía para el ciudadano colombiano que vio cómo bajo Petro la violencia del ELN siguió operando, el «Paz Total» fracasó estrepitosamente, y la economía perdió dinamismo mientras el presidente gastaba energías en arengas constituyentes.

El propio Petro no pudo mantenerse al margen ni siquiera en la derrota: cuestionó el proceso electoral en tiempo real, acusó irregularidades sin presentar pruebas, y tuvo que ser contenido por las propias instituciones. Una imagen perfecta de lo que representa este ciclo izquierdista que termina.

Perú: Keiko al Borde de una Victoria Histórica (y Durísima)

A pocas horas de vuelo de Bogotá, Perú lleva semanas enfrascado en uno de los conteos electorales más angustiosos de su historia reciente. Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú (la izquierda), se enfrentaron en segunda vuelta el 7 de junio. Con el 99,7% de las actas contabilizadas al 21 de junio, Fujimori supera a Sánchez por alrededor de 40.700 votos —un margen minúsculo sobre más de 18 millones de votos válidos, pero que se ha mantenido constante en las últimas actualizaciones de la ONPE.

El resultado definitivo todavía está en manos del Jurado Nacional de Elecciones, revisando actas observadas. Pero la tendencia es clara: Perú se inclina hacia la derecha, en un país que vivió el caos del gobierno izquierdista de Pedro Castillo —destituido e imputado por corrupción y golpe de Estado— y que claramente no quiere repetir esa experiencia.

Fujimori campaña con tres ejes que resuenan directamente en el ciudadano de a pie: seguridad y mano dura (incluyendo militarización temporal de cárceles), estabilidad económica con incentivos a la inversión, y una ruptura explícita con la agenda de la izquierda regional. El hecho de que esté a punto de ganar —pese a cargar con el peso político del apellido Fujimori y sus propios procesos judiciales pasados— dice mucho sobre cuánto han defraudado las alternativas progresistas al elector peruano.

Giro a la derecha en Sudamérica: El Patrón Que la Izquierda No Quiere Ver

Colombia y Perú no son casos aislados. Son dos piezas más de un patrón regional que lleva varios años consolidándose:

Argentina eligió a Javier Milei en 2023, en el hartazgo total con décadas de kirchnerismo que destruyeron el peso y empobrecieron a las clases medias.

Chile eligió a José Antonio Kast a fines de 2025 con una ventaja holgada sobre Jeannette Jara, la candidata apoyada por el Partido Comunista que pretendía ser la continuadora de Gabriel Boric. Un Boric que llegó al poder prometiendo reformas históricas y terminó su mandato con una popularidad en el suelo, sin haber aprobado su reforma tributaria, sin haber cambiado el sistema de pensiones, y con los niveles de inseguridad disparados.

Bolivia vio a Luis Arce cerrar su gobierno con un 9% de aprobación. Ecuador reeligió al derechista Daniel Noboa en medio de una crisis de narcotráfico.

¿El denominador común? En todos estos países, los gobiernos de izquierda no cumplieron. Prometieron redistribución y entregaron déficit. Prometieron seguridad con enfoque de derechos y entregaron impunidad. Prometieron representar al pueblo y se dedicaron a pelear batallas culturales que a ese pueblo le importaban poco o nada.

Como señaló Bloomberg en un análisis que causó escozor en las izquierdas del continente, Boric pasó de ser la gran esperanza progresista latinoamericana a un caso de estudio de decepción política. «Si su presidencia es recordada —dice la publicación— será por su lucha contra la delincuencia y la migración, esfuerzos que durante mucho tiempo fueron defendidos por la derecha.» La ironía no podría ser más brutal.

El Abandono del Pueblo: La Traición que No Se Perdona

Hay una pregunta que los intelectuales orgánicos del progresismo no saben responder: ¿por qué los sectores populares, los mismos que supuestamente son beneficiarios naturales de las políticas de izquierda, votan cada vez más a la derecha?

La respuesta incómoda es que la izquierda latinoamericana del siglo XXI no representa al pueblo trabajador. Representa a una capa de profesionales universitarios, activistas de causas identitarias, burócratas estatales y militantes de movimientos sociales que se han apropiado del lenguaje de los pobres sin compartir sus preocupaciones reales.

El trabajador colombiano no le preocupaba si el Estado reconocía nuevas identidades de género. Le preocupaba que el ELN siguiera extorsionando en su municipio y que el «Paz Total» de Petro se lo perdonara todo. El ciudadano peruano de clase media no pedía diálogos con Sendero Luminoso. Pedía que no lo robaran en la calle. El chileno de Maipú o de Rancagua no necesitaba una nueva Constitución con escaños reservados. Necesitaba que su barrio fuera seguro y que los venezolanos y colombianos que cruzaron ilegalmente no le quitaran el trabajo o lo asaltaran.

La izquierda optó sistemáticamente por sus clientelas ideológicas antes que por sus bases sociales. Y las bases sociales, con una paciencia que tiene límites, finalmente decidieron votar por quien al menos les hablara de sus problemas reales, aunque fuera desde la derecha.

El Nuevo Mapa y lo que Viene

Hoy, con los resultados colombianos frescos y Perú prácticamente definido, la derecha gobierna o está a punto de gobernar en Argentina, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Paraguay, Uruguay, El Salvador, Honduras, República Dominicana, Costa Rica y Panamá. La izquierda resiste en Brasil, México, Cuba, Venezuela y Nicaragua —en los últimos dos casos, gracias no a los votos sino a la represión.

El ciclo conocido como la «marea rosa» —que en la primera década del siglo llevó al poder a Chávez, Lula, Kirchner, Morales, Correa y Bachelet— no solo terminó. Está siendo juzgado por sus propias bases electorales, y el veredicto es duro.

Queda por ver si esta nueva ola de derecha gobernará bien. Las expectativas son altas y el margen de error es pequeño. Los ciudadanos latinoamericanos han demostrado que son perfectamente capaces de castigar a cualquier gobierno que los defraude, sea de la tendencia que sea. La derecha no tiene garantizado nada más que una oportunidad.

Pero por ahora, el mensaje es claro: el pueblo al que la izquierda decía representar terminó de pasarle la cuenta.

Conclusión

El giro a la derecha en Sudamérica no es un accidente histórico ni el resultado de campañas de desinformación como insiste la izquierda derrotada. Es el veredicto de millones de ciudadanos comunes que esperaron, votaron y fueron defraudados. Que le dieron una oportunidad al progresismo y vieron cómo sus barrios se volvieron más peligrosos, sus economías más frágiles y sus gobiernos más ocupados en agendas ideológicas que en resolver los problemas de la vida real.

Este giro a la derecha en Sudamérica tiene nombre y apellido en cada país: Milei en Argentina, Kast en Chile, De la Espriella en Colombia, Fujimori en Perú. Figuras distintas, estilos distintos, pero con un mandato común que les entregaron sus electores: orden, libertad económica y fin de la impunidad. El pueblo no abandonó la izquierda por capricho. La izquierda abandonó al pueblo primero y el pueblo giró a la derecha en Sudamérica.

Fuentes

  1. El Colombiano — Resultados segunda vuelta Colombia 2026
    https://www.elcolombiano.com/colombia/elecciones-presidencial-colombia-abelardo-cepeda-en-vivo-CK37977647
  2. El Comercio Perú — Resultados ONPE segunda vuelta Perú 2026
    https://elcomercio.pe/politica/elecciones/resultados-segunda-vuelta-elecciones-peru-2026-en-vivo-conteo-onpe-flash-electoral-y-quien-gana-entre-keiko-fujimori-y-roberto-sanchez-hoy-7-de-junio-noticia/
  3. CNN en Español — La izquierda perdió las últimas tres elecciones en América Latina
    https://cnnespanol.cnn.com/2025/12/15/latinoamerica/izquierda-pierde-elecciones-balance-derecha-orix
  4. La Tercera — Bloomberg y los fracasos de Boric que afectaron a la izquierda latinoamericana
    https://www.latercera.com/pulso/noticia/bloomberg-lapida-el-legado-del-gobierno-y-acusa-que-los-fracasos-de-boric-afectaron-a-la-izquierda-en-america-latina/
  5. Diálogo Político — Mapa ideológico de América Latina 2025
    https://dialogopolitico.org/agenda/analisis/mapa-ideologico-america-latina-2025/

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