Ítalo Omegna: la crítica al «humor negro» de La Cofradía que le costó dos cargos

Por Crónicas del Chile Fome / julio 27, 2026

Ítalo Omegna (militante del partido nacional libertario) se convirtió este fin de semana en el centro de una de las polémicas más comentadas del streaming político chileno. La difusión de un video grabado durante una celebración privada del programa La Cofradía terminó costándole dos cargos institucionales, activó una ola de rechazo transversal y puso en aprietos al recién fundado Partido Nacional Libertario (PNL). El episodio se suma a otras controversias recientes en el ecosistema del streaming político nacional, como la que documentamos al analizar cómo Próceres desplazó a Sin Filtros en relevancia mediática.

Ítalo Omegna, integrante de La Cofradía y militante del PNL, en polémica por video con bromas sobre abuso infantil
Ítalo Omegna, integrante de La Cofradía y militante del PNL, en polémica por video con bromas sobre abuso infantil

Qué mostraba el video de Ítalo Omegna y La Cofradía

El registro, grabado en el contexto del cumpleaños de Fernando Ortiz, muestra a Omegna junto a Emiliano Fernández y al propio Ortiz —los tres integrantes del programa de streaming La Cofradía— haciendo bromas con referencias sexuales hacia menores de edad y burlas dirigidas a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). El video, difundido primero en Instagram, se viralizó rápidamente y generó un rechazo casi unánime entre organizaciones sociales, parlamentarios y usuarios de redes sociales.

La Federación Nacional de Autismo de Chile (FENAUT) y la Fundación FUAN fueron de las primeras en pronunciarse, exigiendo la salida de Omegna de cualquier función pública y advirtiendo que sus dichos banalizan el abuso sexual infantil al tiempo que utilizan a personas con TEA como objeto de burla.

La doble baja: asesor legislativo e Instituto Mises Cono Sur

Hasta antes del escándalo, Omegna ocupaba dos posiciones de peso en el mundo libertario chileno: era jefe de gabinete y asesor legislativo del diputado Hans Marowski (PNL), y también se desempeñaba como director de Vinculación del Instituto Mises Cono Sur. Ambas relaciones terminaron el mismo fin de semana.

Marowski confirmó que Omegna presentó su renuncia el sábado, apenas tomó conocimiento de que el video circulaba en redes sociales. El diputado señaló que las expresiones de cualquier persona son de su exclusiva responsabilidad y que nadie habla por él ni por el partido, agradeciendo además el trabajo desarrollado por su ahora exasesor. El Instituto Mises Cono Sur, por su parte, explicó que la decisión de desvincularlo fue adoptada por su Dirección Ejecutiva al considerar que el contenido del registro resultaba incompatible con los estándares de conducta exigidos a quienes representan a la entidad.

Lo llamativo es que ninguna de las dos organizaciones necesitó presión externa sostenida para actuar: ambas se movieron por cuenta propia, un dato que más adelante se volvería central en el debate sobre responsabilidad política.

La reacción tibia del PNL frente al caso Ítalo Omegna

Mientras el Instituto Mises y Marowski actuaron con relativa rapidez, el comunicado oficial del Partido Nacional Libertario como colectividad fue considerado más débil por sus críticos. El texto se concentró en aclarar que las declaraciones de Omegna no representan una postura oficial del partido, más que en condenar explícitamente el contenido del video.

Esa diferencia de tono —entre la desvinculación resuelta del Instituto Mises y la cautela del comunicado partidario— es justamente lo que ha alimentado las críticas hacia la conducción del PNL, encabezada por su presidente y fundador, Johannes Kaiser. El argumento de fondo no apunta a que Kaiser haya participado del video o lo haya avalado, sino a cómo el partido decidió posicionarse después de conocidos los hechos, en un momento en que la derecha chilena atraviesa un proceso de consolidación política descrito en nuestro análisis sobre el giro a la derecha en Sudamérica y el más amplio giro político en América Latina.

La defensa del «humor negro» y por qué no convence a todos

Uno de los argumentos que circuló para justificar el contenido del video fue calificarlo como parte del «humor negro» característico del formato de streaming de La Cofradía. Sin embargo, esa defensa ha sido cuestionada incluso desde dentro del propio espacio libertario: si el episodio fuera solo una broma sin consecuencias, resulta difícil explicar por qué una entidad ideológicamente afín como el Instituto Mises decidió desvincular a Omegna por iniciativa propia, sin esperar presión de sectores críticos.

Además, existe una arista judicial en curso: un usuario de la red social X que mantiene una querella por injurias contra Omegna y otros integrantes de La Cofradía señaló que la audiencia de conciliación del caso está fijada para este jueves 30 de julio, y sostuvo públicamente que la ironía puede explicar la forma en que se dijo algo, pero no borra el contenido efectivo de lo dicho.

Un patrón que preocupa más allá del caso puntual

Más allá de la responsabilidad individual de Omegna, el episodio reabre una discusión sobre el criterio de selección de figuras públicas en espacios políticos jóvenes. Omegna no solo asesoraba a un diputado: también era Director Ejecutivo de Fundación NOVUM, una organización dedicada a apoyar la educación de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, lo que añade una capa adicional de contradicción al caso.

Para un proyecto político relativamente nuevo como el PNL, la pregunta de fondo no es solo cómo reaccionar ante la crisis, sino por qué alguien con ese perfil de humor llegó a ocupar espacios de vocería, asesoría legislativa y representación institucional. La corrección posterior —por rápida que sea— no sustituye la responsabilidad de la elección previa, y cada episodio de este tipo erosiona el capital de confianza que un proyecto político necesita construir, especialmente en un contexto de aprobación ciudadana que hemos seguido de cerca en nuestra cobertura sobre la aprobación del gobierno de Kast según Criteria.

El caso también se inserta en un momento en que el país discute con mayor intensidad la protección de la infancia frente a distintas formas de violencia, como refleja la reciente estrategia nacional contra la explotación sexual infantil impulsada por el Gobierno. En ese marco, minimizar el abuso sexual infantil como «chiste» resulta cada vez más difícil de sostener públicamente, incluso para figuras cercanas al streaming político que, como vimos en el caso de Gonzalo Feito y Próceres en Porcel TV, se disputan audiencia e influencia en un ecosistema mediático cada vez más competitivo.

Lo que viene para Ítalo Omegna y La Cofradía

Con la renuncia ya formalizada y la desvinculación del Instituto Mises confirmada, el foco se traslada ahora a dos frentes: la audiencia judicial del jueves 30 de julio por la querella de injurias, y la posición que finalmente adopte el PNL como colectividad frente a un episodio que, aunque no involucra directamente a su presidente, sí interpela su capacidad de gestionar internamente estándares de conducta. Mientras tanto, La Cofradía y Fundación NOVUM no se han pronunciado oficialmente sobre la situación de Omegna.

Una crítica que no admite matices

Más allá de las lecturas políticas o partidarias, hay un punto que no debería prestarse a discusión: bromear sobre abuso sexual infantil y burlarse de niños con TEA no es «humor negro», es la banalización de una de las formas de violencia más graves que existen contra la infancia. El humor negro trabaja sobre tabúes para incomodar o hacer pensar; lo que muestra el video de La Cofradía no incomoda ni invita a la reflexión: ridiculiza a las víctimas y convierte su sufrimiento en materia de chiste entre adultos que, además, ocupaban cargos de representación pública. Que quienes hacen estos comentarios se escuden después en la «ironía» o en el formato del programa no atenúa la gravedad de lo dicho, sino que expone una indiferencia preocupante hacia el daño real que este tipo de discurso normaliza. Ninguna trayectoria profesional, alianza política o etiqueta de «contenido irreverente» puede justificar tratar el abuso infantil como recurso de entretenimiento, y la rapidez con que instituciones y organizaciones sociales exigieron consecuencias confirma que ese límite, al menos para la mayoría, sigue siendo innegociable.

Fuentes: Emol, T13, La Tercera, Chilevisión y 24Horas.

Notas Relacionadas

Comparte este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio