
El organismo en rojo que fichó a Camila Vallejo tras su salida de La Moneda ya está generando ruido. La exvocera del gobierno de Gabriel Boric fue fichada por la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), un organismo con sede en Ciudad de México que, según antecedentes revelados por la prensa, arrastraría un patrimonio negativo de casi US$4 millones, dependería en más de la mitad de su presupuesto de dinero aportado por los trabajadores mexicanos y acumularía cuestionamientos por gastos, viajes y sueldos de sus directivos. La llegada de Camila Vallejo a la CISS abre una pregunta incómoda: ¿se trata de un organismo técnico o de un refugio bien pagado para figuras de la izquierda latinoamericana?
Camila Vallejo y la CISS: el nuevo cargo internacional de la exvocera
Según informó The Clinic, Vallejo asumirá como directora de Ruta Continental: Escuela Latinoamericana de Liderazgos en Seguridad Social, una iniciativa de la CISS destinada a formar a jóvenes líderes de la región. El ofrecimiento le habría llegado en abril de 2026 de parte del secretario general del organismo, el mexicano Pedro Kumamoto, y el programa fue lanzado el 13 de octubre en Ciudad de México.
La exministra rechazó trasladarse a México y trabajaría a distancia, con al menos tres viajes al año a la sede del organismo. Como subdirectora la acompañará Susana González, militante comunista, exjefa de gabinete de Vallejo en la Segegob y posterior encargada comunicacional de la campaña presidencial de Jeannette Jara, según detalló BioBioChile.
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No es la primera vez que la figura de la exvocera queda bajo la lupa. Antes de este nombramiento ya se habían conocido los contratos estatales de la empresa de su suegra y la omisión en su declaración de intereses, episodios que alimentaron las críticas sobre su apego a los estándares de probidad que ella misma exigía desde el atril de La Moneda.
Así está el organismo en rojo que fichó a Camila Vallejo
Una investigación de Ex-Ante, replicada por T13, expuso la delicada situación financiera de la CISS. De acuerdo con esos antecedentes, a octubre de 2025 el organismo registraba activos por US$3,32 millones frente a pasivos por US$7,17 millones, lo que dejaría un patrimonio negativo de US$3,85 millones. Los propios estados financieros advertirían un riesgo de insolvencia.
Las cifras no terminan ahí. Las inversiones financieras habrían caído 93,2% en un año, mientras los gastos administrativos subieron 27,5% en el mismo período. A eso se suma una deuda de US$5,32 millones por el arriendo de su edificio en Ciudad de México, propiedad del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cuyos pagos se habrían suspendido a fines de 2017 y hoy se extienden hasta 2030.
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Dinero de los trabajadores mexicanos para financiar el organismo
El punto más sensible es el origen de los recursos. Según Ex-Ante, el IMSS aporta US$3,57 millones del presupuesto 2026 de la CISS, equivalente al 56% de sus ingresos proyectados. El IMSS, a su vez, se financia con cotizaciones de trabajadores y empleadores, además de aportes del Estado mexicano. En otras palabras, buena parte del funcionamiento del organismo que hoy contrata a Vallejo descansaría en dinero de seguridad social.
Una columna publicada en noviembre de 2025 en La Jornada, diario mexicano de línea progresista, calificó a la CISS como un «elefante blanco», criticó los viajes internacionales de Kumamoto y pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum revisar el costo del organismo. Se trata de una opinión, no de una resolución judicial, pero refleja que las dudas no vienen solo desde la derecha.
Además, un informe de la Contraloría interna de la CISS, fechado el 18 de diciembre de 2025, habría advertido que los salarios de los nuevos directivos aumentaron sustancialmente durante 2025 pese a una reducción de personal, y recomendó aplicar estrictos criterios de ahorro.
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Los nexos políticos detrás de la CISS
La trayectoria de quienes han dirigido el organismo explica buena parte de la polémica. Kumamoto, exdiputado independiente que luego se acercó al oficialismo mexicano, llegó a la secretaría general en enero de 2025 tras perder la elección municipal de Zapopan. Según La Política Online, su designación fue tramitada por Zoé Robledo, director del IMSS y presidente de la CISS.
Su antecesor en el cargo, Gibrán Ramírez, cercano a Morena, también estuvo en el centro de cuestionamientos. En 2020 la prensa mexicana puso en duda sus gastos de representación y viajes, y el propio IMSS pidió hacer pública una auditoría sobre el uso de recursos, como consignó Eje Central. Ramírez dejó luego el puesto para competir por la presidencia de Morena. No consta que esos cuestionamientos hayan derivado en una condena.
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El patrón que observan los críticos es claro: un organismo con poca visibilidad pública, financiado con dinero de seguridad social, cuyas jefaturas rotarían entre figuras ligadas a la izquierda y que ahora suma a una exministra comunista chilena y a su exjefa de gabinete. Para sus detractores, el caso recuerda la lógica de las redes que se investigan tras el gobierno de Boric.
Una herencia que pesa sobre la exvocera
El nombramiento llega en un momento en que la administración de José Antonio Kast avanza en la auditoría a la gestión de Boric y siguen apareciendo irregularidades como el fraude en las onces escolares de Junaeb o los pagos del Minvu a personas fallecidas. En ese contexto, el salto internacional de la exvocera se lee como un aterrizaje cómodo para el Partido Comunista.
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Vallejo, recordada por frases como «caiga quien caiga» en pleno caso Convenios y por episodios como las críticas de Johannes Kaiser por fake news, no se ha referido públicamente a la situación financiera de la CISS ni a su remuneración en el nuevo cargo, que no ha sido informada. Tampoco se conoce si el Ministerio del Trabajo chileno, vinculado al organismo al menos hasta 2025, mantiene cuotas pendientes con la entidad.
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Mientras tanto, la oposición a la exvocera ya tiene un nuevo flanco: explicar por qué una militante comunista que hizo de la probidad su bandera aceptó dirigir un programa en un organismo con números en rojo, financiado con cotizaciones de trabajadores y con un historial de cuestionamientos por gastos. Otros antecedentes de su paso por el gobierno, como el uso del auto fiscal o el fast check sobre sus dichos en seguridad, siguen siendo parte del debate.
Nota editorial: los antecedentes sobre la CISS provienen de reportajes de prensa, estados financieros y columnas de opinión citados en este artículo.
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