El economista estadounidense Arthur Laffer, padre de la curva de Laffer que lleva su apellido y exasesor del presidente Ronald Reagan, llegó a Santiago para conversar sobre los cambios tributarios impulsados por el gobierno de José Antonio Kast. A sus 85 años, Laffer fue tajante: a su juicio, Chile podría recortar tasas impositivas en distintos tramos y, lejos de perder recaudación, aumentarla de forma significativa. Su visita, invitado por el Centro de Investigación en Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo y la Fundación FREE, se produce en pleno debate sobre la reforma tributaria de Kast y la rebaja al impuesto corporativo recientemente aprobada en el Congreso.
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¿Qué es la Curva de Laffer y por qué vuelve a estar en debate en Chile?
La Curva de Laffer es una de las ideas más influyentes —y también más discutidas— de la economía de oferta. Su planteamiento central es simple: existen dos efectos opuestos cada vez que se modifica una tasa impositiva. Por un lado, el llamado «efecto aritmético», que indica que subir una tasa recauda más por cada unidad de base imponible. Por otro, el «efecto económico», que reduce los incentivos para producir, invertir o declarar ingresos, achicando esa misma base. Según Laffer, cuando una tasa es demasiado alta, bajarla puede ampliar tanto la base imponible que la recaudación termine aumentando en lugar de caer.
Este concepto fue central en los recortes de impuestos de la administración Reagan en los años 80 y hoy vuelve a citarse en Chile en medio de la discusión legislativa sobre el Senado aprueba rebaja de impuesto a empresas y el avance de la megarreforma tributaria en el Senado.
Chile como «el contraejemplo perfecto de Kansas», según Arthur Laffer
Consultado sobre si Chile se encuentra en el tramo de la curva donde bajar impuestos aumenta la recaudación, Laffer no dudó: su estimación es que el país «podría recortar tasas impositivas por todas partes y aumentar enormemente sus ingresos», aunque aclaró que primero habría que revisar cuáles tramos abordar, comenzando siempre por las tasas más altas. El economista contrastó el caso chileno con el experimento fallido del exgobernador de Kansas, Sam Brownback, cuyo recorte tributario de 2012 no vino acompañado de una base imponible amplia ni de medidas de financiamiento coherentes, lo que derivó en un déficit fiscal que obligó a revertir la política años después.
Para Laffer, Chile hizo «todo bien» en las últimas décadas: recortó impuestos, mantuvo una moneda sólida y privatizó industrias, lo que —sostiene— explica que haya sido el país de mayor crecimiento de Hispanoamérica en los 35 años posteriores a esas reformas. Esta lectura contrasta con las señales más recientes de la economía nacional, marcadas por la recesión técnica y el peor desempeño del PIB desde la crisis subprime.
La receta de Laffer: tasa más baja, base más amplia
El creador de la Curva de Laffer insistió en que el objetivo de cualquier código tributario debería ser aplicar «la tasa impositiva más baja posible sobre la base imponible más amplia posible». Esto, explicó, reduce los incentivos a evadir o eludir impuestos y disminuye la cantidad de exenciones y deducciones que hoy —según su diagnóstico— permiten a los sectores de mayores ingresos pagar proporcionalmente menos que los trabajadores de clase media. En ese sentido, calificó el sistema tributario chileno como discriminatorio contra los pobres, no porque estos paguen más, sino porque el diseño actual dificulta que accedan a las mismas herramientas de planificación patrimonial que utilizan los contribuyentes de mayores recursos.
Este diagnóstico dialoga con otros análisis publicados en el sitio sobre la estructura tributaria nacional, como el reportaje sobre el sistema de impuestos en Chile y su carácter regresivo, y con la discusión en curso sobre la invariabilidad tributaria a 38 años y el pacto entre Kast y el PPD sobre esta materia.
El debate sobre el impuesto corporativo y el gasto fiscal según la Curva de Laffer
Uno de los puntos más sensibles de la conversación fue si la rebaja al impuesto corporativo puede autofinanciarse o si obligará al gobierno a recortar gasto de forma permanente. Laffer respondió apelando a la idea de que la mejor política social sigue siendo el empleo bien remunerado: si la reforma genera más producción y más puestos de trabajo, argumenta, tanto ricos como sectores de menores ingresos terminan beneficiándose, aunque en proporciones distintas. También advirtió que, como la rebaja del impuesto corporativo se aplicará de forma gradual durante tres o cuatro años, sus efectos económicos no se sentirán de inmediato, un fenómeno que —según explicó— es habitual en este tipo de reformas.
El contexto fiscal chileno no es menor: el debate ocurre mientras el Consejo Fiscal Autónomo advierte sobre el déficit fiscal proyectado hasta 2031, Hacienda revisa el déficit fiscal y la trayectoria de la deuda, y se han detectado errores de cálculo como el de US$ 10.500 millones en la deuda pública y el riesgo fiscal de US$ 9.200 millones reportado por el propio gobierno. Para entender los conceptos básicos detrás de esta discusión, este sitio también explica qué es el déficit fiscal con ejemplos simples.
Voces críticas frente a la tesis de la Curva de Laffer
No todos comparten el optimismo del economista. Sectores críticos de la reforma sostienen que la baja al impuesto corporativo constituye, en la práctica, un beneficio desproporcionado para los sectores de mayores ingresos, mientras que economistas ligados al oficialismo han cuestionado si la evidencia empírica internacional respalda de manera consistente que los recortes tributarios se autofinancien. El propio caso de Kansas, citado por Laffer para desmarcarse de sus fallas, sigue siendo usado por sus detractores como ejemplo de que la teoría no siempre se traduce en resultados fiscales positivos. Este contrapunto se ha repetido en el trámite legislativo de la megarreforma tributaria evaluada por JP Morgan y en el paso de la iniciativa por la comisión mixta del Congreso, así como en el análisis del economista Jorge Quiroz sobre la megarreforma en la Cámara.
Conclusión
Más allá de si se comparte o no su diagnóstico, la visita de Arthur Laffer reabre una discusión de fondo para Chile: cómo diseñar un sistema tributario que financie al Estado sin desincentivar la inversión ni castigar el crecimiento. Su recomendación —tasas bajas sobre bases amplias— es, en sus propias palabras, «la guía» para cualquier país que busque hacer a los pobres más ricos sin necesidad de hacer a los ricos más pobres. El desenlace de este debate dependerá, en gran medida, de cómo evolucione la implementación gradual de la reforma tributaria y de si las proyecciones fiscales del país logran acomodarse a ese escenario.
Fuente: entrevista original publicada por Diario Financiero. Más antecedentes sobre la trayectoria del economista en Wikipedia.
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